Conocer la volatilidad y las diferentes modalidades para su cálculo e interpretación son fundamentales para la toma de decisiones en el trading no importante si estamos invirtiendo en intervalos de minutos y horas, si estamos administrando fondos de inversión o para el diseño de esquemas de retiro.

En finanzas volatilidad es sinónimo de riesgo y lo medimos en una primera instancia por medio de la desviación estándar de los rendimientos promedio de una acción, un fondo o estrategia financiera. Es lo que varía la rentabilidad de una cartea respecto a su media en un período de tiempo determinado para poder cuantificar su riesgo.

Existen un sinfín de modalidades o estrategias para mediar la volatilidad sin embargo las que mas utilizo al momento de hacer mi trading son tres:

Volatilidad Histórica: Es la de la desviación estándar anualizada de los precios de cierre del subyacente durante un determinado período de tiempo donde la importancia para cada uno de los días de la muestra es la misma. En este esquema de volatilidad no tomamos en cuenta cambios estacionales, eventos relevantes o movimientos inusuales en los precios ya que su importancia es igual para todos.

  • Volatilidad implícita: Esta es la volatilidad de los mercados de derivados y en especial del mercado de opciones a un mes. En la valuación de opciones europeas prácticamente todos los datos de valuación los conoceos, el strike, el valor de mercado, las tasas de interés y el plazo, lo único que hace que tengamos precios distintos y con esto la posibilidad de hacer trading es que cada uno usamos una volatilidad distinta. Es posible encontrar esta volatilidad de los call y puts y utilizarla como un excelente calculo sin hacerlo. El mercado siempre es una buena medida de la volatilidad en este caso del subyacente de las opciones.
  • Volatilidad Futura: Esta volatilidad la podemos hacer al realizar simulaciones matemáticas donde por medio de algunos parámetros podemos realizar nuevas bases de datos que nos permitan conseguir una volatilidad estimada para algún activo subyacente o cartera de inversión. Las herramientas más utilizadas para el cálculo de esta volatilidad son las simulaciones de Montecarlo, las pruebas de estrés y el backtesting.

Una vez obtenido el resultado, siempre preferiremos aquella que cuente con una menor volatilidad en una postura conservadora o mayor volatilidad bajo un perfil de inversión agresivo. No olvidemos que “a mayor volatilidad, mayor riesgo”.