Los administradores de fondos de inversión son calificados por los inversionistas no solo por el rendimiento que generan, si no por su habilidad para administrar los riesgos que asumen en las inversiones todos los días.

Las inversiones en renta variable nos permiten generar rendimientos en la medida que sus precios suben y la periodicidad con la que pagan dividendos derivados de sus resultados. Sin embargo, los riesgos asociados a estos resultados dependen del manejo de la empresa y del entorno que las rodea.

Una de las medidas de desempeño de los administradores de fondos es el índice de Treynor, que nos permite medir el rendimiento que generan los fondos de inversión por arriba de la tasa libre de riesgo, considerando a la Beta como la medida de riesgo adecuada del entorno de la empresa.

Esta variable conocida como beta, mide como se mueven los rendimientos de los activos financieros con respecto a los rendimientos de un índice de mercado de referencia como sería el índice de la bolsa en México o el Dow Jones en NYSE o el que tu desees como un medidor adecuado del riesgo del fondo. El fondo y el índice deben tener riesgos similares.

El índice de Treynor nos va a permitir ajustar la rentabilidad del fondo por el coeficiente beta. En este sentido deberíamos seleccionar aquel fondo de inversión con el mayor índice de Treynor.

Por cada nivel de βeta, el fondo nos ofrecerá un X% de rentabilidad por encima del activo libre de riesgo.

Los mortales que no conocen de inversiones pero que tienen la habilidad de ahorrar dinero de su trabajo o negocio deberían valorar a los administradores de fondos cada dos o tres meses tomando muy en cuenta el índice de Treynor.